Handout 18

CONVERSACIONES ACERCA DE DIOS

1 de junio de 1984. Iglesia de la Universidad de Loma Linda.

Número dieciocho: “Dios espera a que sus hijos maduren”, otra mirada a las razones del aparente retraso de los acontecimientos finales en el gran conflicto acerca del carácter de Dios y su gobierno.

Alrededor de dos mil años han pasado desde que Dios ganó su caso en el Calvario. Hace tiempo ya que las mentiras y acusaciones de Satanás fueron desmentidas. La libertad del universo ha sido asegurada por la eternidad. ¿Por qué continua entonces tolerando Dios este rebelde punto de su leal universo? El ansía recrear nuestro mundo para darlo a sus santos que confian en Él. ¿Por qué sigue esperando?

Cuando Jesús vuelva, lo hará a una generación de creyentes que habrán experimentado el último y supremo intento de Satanás para engañar y destruir a los leales hijos de Dios en este planeta. Ellos habrán logrado lo que un tercio de los ángeles no pudo. Habrán rehusado volverse en contra de Dios por las mentiras de Satanás. Habrán sido capaces de decir con el apóstol Pablo: “Si alguien, incluso un ángel del cielo, trajera una versión diferente de las buenas noticias eternas, estará equivocado y ¡no voy a creerle!” (Gálatas 1). Estos no son bebés en la verdad. Son creyentes maduros. Ellos cumplen la descripción bíblica de la perfección y madurez cristianas: ellos tienen “sus facultades entrenadas por la práctica para distinguir entre el bien y el mal” (Hebreos 5:14). Ellos tienen no solamente la educable fe de un niño pequeño, que todavía necesita mucha protección, pero que como Job, puede mantenerse de pie por sí mismo. Y aunque su fe es probada con severidad, nunca defraudarán a Dios.

Dios aguarda por estos firmes creyentes. El último libro de la Biblia describe ángeles que en misericordia retienen los vientos finales de conflicto hasta que las mentes de los hijos de Dios hayan sido inamoviblemente selladas y afirmadas en la verdad.

Pero, ¿cuál es la verdad? Recuerden las piadosas creencias de quienes clavaron a Jesús a la cruz, y que luego se apresuraron a casa ¡para guardar otro santo sábado! ¿Aceptamos nosotros el testimonio de Jesús acerca de su Padre? ¿Estamos convencidos de que Dios es tan misericordioso como el Hijo? ¿O todavía somos “fácilmente llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina”? ¿Necesitamos todavía medidas de emergencia para ser reverentes y hacer lo que es correcto? ¿Somos nosotros la razón por la que Dios todavía espera?

Textos bíblicos incluidos:

Daniel 12:1, 3. “Habrá un período de angustia,  como no lo ha habido jamás  desde que las naciones existen. Serán salvados los de tu pueblo,  cuyo nombre se halla anotado en el libro… Los sabios resplandecerán  con el brillo de la bóveda celeste;  los que instruyen a las multitudes  en el camino de la justicia brillarán como las estrellas  por toda la eternidad” (Nueva Versión Internacional).

1 Timoteo 4:1-3. “El Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos abandonarán la fe para seguir a inspiraciones engañosas y doctrinas diabólicas. Tales enseñanzas provienen de embusteros hipócritas, que tienen la conciencia encallecida. Prohíben el matrimonio y no permiten comer ciertos alimentos que Dios ha creado para que los creyentes, conocedores de la verdad,  los coman con acción de gracias” (Nueva Versión Internacional).

2 Tesalonicenses 2:1, 3, 4, 6, 7, 9, 10. “En cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo…  Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y sea revelado el hombre de pecado… El cual se opone y se exalta contra todo lo que se llama Dios o es adorado, tanto que como Dios se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios. Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene… Porque el misterio de iniquidad ya opera… sólo espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene… aquel inicuo, cuya venida será según la operación de Satanás, con todo poder y señales, y prodigios mentirosos,  y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos”  (Reina Valera 1960).

Apocalipsis 7:1-3. “Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles. . .  No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios” (Reina Valera 1960).

Efesios 4:30. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Reina Valera 1960).

Efesios 1:13. “En él… también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad… el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido” (Reina Valera 1989).

Efesios 1:17. “Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, os dé el Espíritu de sabiduría y de revelación… para que lo conozcáis mejor” (La Biblia al Día).

Juan 14:26; 15:26; 16:13. “El Espíritu Santo… os enseñará todas las cosas y os hará recordar todo lo que os he dicho. …cuando venga el Ayudador… el espíritu de la verdad… él dará testimonio de mí… Y ustedes también testificarán… él los guiará a toda la verdad”  (Biblia Peshita en español).

Efesios 4:14,15. “Para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo”  (La Biblia de las Américas).

Hebreos 5:13,14;  6:1. “Pues todo el que se alimenta de leche no es capaz de entender la palabra de la justicia, porque aún es niño… Pero el alimento sólido es para los maduros… que por la práctica tienen los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal. Por tanto, dejando las doctrinas elementales de Cristo, sigamos adelante hasta la madurez” (Reina Valera 1989).

1 Corintios 13:11. “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño” (La Biblia al Día).

Efesios 6:11-14. “Protéjanse con toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan estar firmes contra los engaños del diablo.  Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, contra malignas fuerzas espirituales del cielo las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. Por eso, tomen toda la armadura que Dios les ha dado, para que puedan resistir en el día malo y, después de haberse preparado bien, mantenerse firmes. Así que manténganse firmes, revestidos de la verdad” (Dios Habla Hoy).

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