Handout 13

CONVERSACIONES ACERCA DE DIOS

20 de abril de 1984. Iglesia de la Universidad de Loma Linda.

Número trece: “Cómo trata Dios a sus hijos descarriados”, otra mirada a algunas de las pruebas más evidentes de que Dios no es el tipo de persona que sus enemigos le han hecho parecer.

¿Cómo será estar de pie, algún día, en la presencia del Infinito y caer en la cuenta de que Él sabe todo acerca de nosotros? Aunque estuviésemos en el grupo de los salvados, ¿nos sentiríamos a gusto de pasar la eternidad con Alguien que nos conoce tan bien? ¿Nos perseguirá Dios con el recuerdo de nuestro pecaminoso pecado?

Nuestra respuesta a esta pregunta dependerá del tipo de persona que creemos que es nuestro Dios. Toda la Escritura habla de esa pregunta, y no lo hace en meras promesas y palabras sino con pruebas y demostraciones.. Nunca la verdad acerca de este asunto se reveló más claramente que de la manera en la que Jesús trató al peor de los pecadores, la mujer “inmoral del pueblo”, el santurrón de Simón, el paralítico de Betesda, los discípulos rencillosos, el traidor Judas, el cobarde e impulsivo Pedro, o hasta sus pretensiosamente piadosos acusadores y los hombres que lo clavaron a la cruz. Está bien claro que no es necesario tener miedo de la infinita memoria de Dios. Dios es el perdón personificado. Nuestro Padre celestial no se complace en avergonzar a sus hijos. Por pecadors que todos hayamos sido, podemos sentirnos a gusto en su presencia y por la eternidad.

O ¿nos sentiríamos cómodos y seguros solamente si Dios borrara todos los recuerdos, incluyendo los suyos, de todo lo que ha sucedido en el gran conflicto?

Textos bíblicos incluidos:

Apocalipsis 20:11, 12. “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él… Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos… y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Reina Valera 1960).

Romanos 3:10, 23. “No hay justo, ni aún uno… por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Reina Valera 1960).

Juan 8:7, 9-11. “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra…” “Al oír esto, uno tras otro comenzaron a irse, y los primeros en hacerlo fueron los más viejos. Cuando Jesús se  encontró solo con la mujer, que se había quedado allí, se enderezó y le preguntó: “«Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?» Ella le contestó: Ninguno, Señor. Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno; ahora, vete y no vuelvas a pecar»” (Dios Habla Hoy).

Juan 13:27-29. “Jesús le dijo: –Lo que vas a hacer, hazlo pronto. Pero ninguno de los que estaban cenando a la mesa entendió por qué le decía eso. Como Judas era el encargado de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le quería decir que comprara algo para la fiesta, o que diera algo a los pobres” (Dios Habla Hoy).

Marcos 14: 27, 29, 31. “Jesús les dijo” [arriba en el aposento alto]: “–Todos ustedes van a perder su fe en mí…” Y Pedro le dijo: “Aunque todos pierdan su fe, yo no… –Aunque tenga que morir contigo, no te negaré” (Dios Habla Hoy).

Mateo 26: 69,70, 72 ,74. “En esto, una sirvienta se le acercó y le dijo: –Tú también andabas con Jesús, el de Galilea. Pero él negándolo ante todos ellos decía: –No sé de qué estás hablando… – ¡No conozco a ese hombre! Entonces comenzó a jurar y perjurar diciendo: -No conozco a ese hombre” (Dios Habla Hoy).

Lucas 22:61, 62.  “El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces». Y saliendo de allí, lloró amargamente” (La Biblia al Día).

Juan 20:17. “Jesús le dijo: Deja ya de retenerme, porque aún no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Nácar-Colunga).

Marcos 16:7. “Ahora vayan a decir a los discípulos, y en especial a Pedro, que él se les adelanta camino de Galilea…” (La Biblia Latinoamericana 1995).

Isaías 38:17. “…porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados” (Reina Valera 1960).

Miqueas 7:19. “…sepultará nuestras iniquidades,  y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Reina Valera 1960).

2 Pedro 3:9. “El Señor… es paciente para con nosotros,  no queriendo que ninguno perezca,  sino que todos procedan al arrepentimiento” (Reina Valera 1960).

Ezequiel 33:11. “Vivo yo  «declara el Señor DIOS» que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. ¿Por qué habéis de morir, oh casa de Israel?” (La Biblia de las Américas).

Lucas 15:20-24. “Mientras el hijo todavía estaba muy lejos de casa, su padre lo vio y tuvo compasión de él. Salió corriendo a su encuentro y le dio la bienvenida con besos y abrazos.  El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra Dios y contra ti. No merezco llamarme tu hijo’.  “Pero el padre les dijo a sus siervos: ‘¡Apresúrense! vístanlo con la mejor ropa… y  ¡celebremos y comamos! Mi hijo estaba muerto y ha vuelto a vivir, estaba perdido y ha sido encontrado'” (La Palabra de Dios para Todos).

Oseas 14:1, 2 ,4. “Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová… Yo sanaré su rebelión,  los amaré de pura gracia” (Reina Valera 1960).

Oseas 11:7, 8. “Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra mí…” No volviendo a casa, alejándose, “¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? (Biblia de Jerusalén 1976).

Romanos 2:4. “¿O menosprecias las riquezas de su bondad, paciencia y magnanimidad, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?” (Reina Valera 1989).

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