Handout 7

CONVERSACIONES ACERCA DE DIOS

24 de febrero de 1984. Iglesia de la Universidad de Loma Linda

Número siete: “Un asunto de autoridad”, otra mirada a la forma en que Dios ejerce su autoridad, en el amplio escenario del gran conflicto acerca del carácter de Dios y su gobierno.

Nuestro Padre celestial ha sido acusado de arbitrario y egoísta abuso de autoridad y poder divinos. De ser así, sería peligroso confiar en Él. Pero la Biblia entera refuta esta acusación, y no solamente reclamando que no es cierto, sino demostrándolo con pruebas. Incluso Pablo, que una vez malentendiera el uso que Dios hace de su poder,  cambió de opinión en el camino a Damasco. Para más tarde instarnos a no dejarnos arrastrar por cualquier “viento de doctrina” sino a un ejercicio mayor del discernimiento (Efesios 4:14, Hebreos 5:14).

Muchos obran aún bajo el malentendido concepto que Pablo una vez tuvo, y así andamos rodeados de afirmaciones conflictivas de autoridad religiosa basada en la posición, poder, milagros, o pretendidas comunicaciones del Señor. ¿Cómo podemos ejercitar más el discernimiento?

Textos bíblicos incluidos:

Mateo 24:24. “Entonces,  si alguno os dice:  “Mirad,  aquí está el Cristo”,  o “Mirad,  allí está”,  no lo creáis, porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas,  y harán grandes señales y prodigios,  de tal manera que engañarán,  si es posible,  aun a los escogidos” (Reina Valera 1995).

Mateo 24:4, 5. “Respondiendo Jesús,  les dijo: Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán” (Reina Valera 1995).

Apocalipsis 13:13, 14. “Esta segunda bestia hacía grandes milagros; incluso, hacía bajar fuego del cielo a la tierra delante de mucha gente. Engañaba a la gente de la tierra haciendo esos milagros” (La Palabra de Dios para Todos).

2 Tesalonicenses 2:9. “El malvado vendrá, por obra de Satanás, con toda clase de milagros,  señales y prodigios falsos. Con toda perversidad engañará a los que se pierden por haberse negado a amar la verdad” (Nueva Versión Internacional).

2 Corintios 11:13-15. “Falsos apóstoles y engañadores que se disfrazan de apóstoles de Cristo. Y esto no es nada raro, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz; por eso resulta muy natural que sus servidores pretendan aparecer como defensores de la justicia” (DHH).

Juan 8:44, 45. “El padre, de quienes ustedes son hijos es el diablo, y ustedes hacen los deseos de su padre. El probó ser un asesino desde el mismo principio, y no fue leal a la verdad; de hecho, no hay un solo destello de verdad en él. Cuando habla, habla falsedad, expresión de su verdadero carácter; porque él es mentiroso y padre de mentira. Yo por el contrario, hablo la verdad, por lo tanto ustedes no creen en mi” (Traducción nuestra  al español de la versión en inglés de Kleist & Lilly).

2 Tesalonicenses 2:1-3. “No se preocupen ni se inquieten fácilmente… si oyen decir como si fuera una profecía o un mensaje. Tampoco hagan caso si se los escriben en una carta diciendo falsamente que es de parte nuestra… No permitan que nadie los engañe de ninguna manera” (La Palabra de Dios para Todos).

1 Juan 4:1, 2. “Queridos hermanos, no les crean a todos los que dicen que tienen el Espíritu de Dios. Pónganlos a prueba, para ver si son lo que dicen ser. Porque el mundo está lleno de falsos profetas” (Biblia en Lenguaje Sencillo).

1 Tesalonicenses 5:21. “Pónganlo todo a prueba, pero quédense sólo con lo bueno” (Biblia en Lenguaje Sencillo).

Mateo 7:29. “Y cuando Jesús acabó estas palabras, la multitud se admiraba de su doctrina;  porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Reina Valera 2000).

Lucas 4:32. “Porque su mensaje tenía autoridad” (La Palabra de Dios para Todos).

Deuteronomio 13:1-3. (La advertencia de Moisés a no dejarse desviar por obradores de milagros que no enseñen la verdad.)

1 Reyes 13:15-18. (La historia del profeta que mintió al afirmar que hablaba de parte de Dios.)

Lucas 24:15-17, 27, 30, 31. (La historia en el camino a Emaús acerca de cómo Jesús no reveló quién era sin antes haber convencido a los discípulos primero por medio de las pruebas.)

La experiencia del camino a Emaús, a los ojos de una escritora:

“Jesús no se reveló ante ellos en su verdadero carácter y entonces abrió las Escrituras ante sus mentes… Él se mantuvo oculto hasta haber interpretado las Escrituras, y haberles llevado a una fe inteligente en su vida, en su carácter, su misión en esta tierra y su muerte y resurrección. Él deseaba que la verdad fuera arraigada en sus mentes, no porque era apoyada por su testimonio personal, sino porque los tipos de la ley y los profetas del Antiguo Testamento en acuerdo con los hechos de su vida y muerte presentaban incuestionables pruebas de la verdad. Entonces, cuando había alcanzado el objeto de sus labores con los dos discípulos, se reveló ante ellos”  E.G. White, 1878 (la negrita es nuestra).

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